viernes, 5 de agosto de 2011

MALBA CINE

PROGRAMACIÓN AGOSTO 2011

CICLO   Distopías

Durante todo el mes

Idea y programación: Manuel Pose

La palabra no figura en el diccionario de la Real Academia, pero su uso es cada vez
más frecuente y ya no sólo en círculos académicos especializados. En las diversas
películas que integran la programación de malba.cine en agosto se procura abordar el
término desde distintos puntos de vista, en algunos casos tomándolo en su versión
más ortodoxa, es decir, la que designa sociedades más o menos futuras, organizadas
alrededor de diversas formas de control y represión. Pero el espectador podrá
encontrar también un evidente rasgo distópico en la sociedad (pasada, queremos
creer) que imaginó el nazismo, o en la burocracia omnímoda de El proceso, o en la
alegoría pacifista de Civilización, o en la sátira de El sexo fuerte. Esa diversidad
parece necesaria porque, si es cierto que el término nació como antónimo de utopía,
entonces hay que admitir que la sociedad real, esa en la que vivimos todos los días,
sería la primera y más angustiante distopía.
Textos de Fernando Martín Peña, salvo donde se indica.

Civilización (Civilization, EUA-1916) de Raymond West, c/Howard Hickman, Enid
Markey, Herschel Mayall, Lola May. 100’ aprox.
En plena guerra mundial, el legendario productor Thomas Ince estrenó esta fábula
pacifista ambientada en un reino imaginario, que describe un segundo regreso de
Cristo a la Tierra para infundir amor y razón a los hombres. Con ese mensaje
pertinente pero delirante, narrado con la solvencia típica de los productos de Ince, se
logró el éxito que Griffith no pudo obtener para su gran Intolerancia, cuya intención
era similar. Se exhibirá con música en vivo, compuesta e interpretada por la National
Film Chamber Orchestra que coordina y dirige Fernando Kabusacki.

El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens, Alemania-1935) de Leni Riefenstahl.
Largometraje documental. 114’.
Para este film sobre el congreso de partido nazi que tuvo lugar en Nuremberg en
1934, la directora contó con la más absoluta colaboración de la organización del
evento y así logró planificar la mayor parte de su registro con precisión coreográfica.
También tuvo la invalorable ayuda del genio vanguardista Walter Ruttmann (creador
de, entre muchas otros films, de Berlín, sinfonía de una gran ciudad), quien la
asistió en el arduo proceso de compaginación. Posteriormente Riefenstahl procuró
restar sentido político al resultado, comparando sus valores plásticos con las
experiencias de importantes cineastas abstractos como Fischinger, Richter o el propio
Ruttmann, pero ese argumento resulta simplemente absurdo. El triunfo de la
voluntad tiene un valor incuestionable como documento, constituye un ejemplo
definitivo del cine de propaganda y seguramente es, además, el film más aterrador de
todos los tiempos.

El sexo fuerte (México-1946) de Emilio Gómez Muriel, c/Mapy Cortés, Ángel Garasa,
Rafael Baledón, Alma Rosa Aguirre, Emperatriz Carvaja. 81’.
Dos náufragos llegan a un país extraño, en el que los roles de género están invertidos.
Escrita por el surrealista Max Aub, en términos de sátira social, y llevada a cabo con
eficiencia por Gómez Muriel y su elenco, esta comedia disparatada y mal conocida se
atreve a llevar su planteo inicial hasta sus consecuencias más extremas. Llama la
atención que no se hable más y mejor de ella en los textos sobre cine
latinoamericano.

El planeta prohibido (Forbidden Planet, EUA-1956) de Fred MacLeod Wilcox,
c/Walter Pidgeon, Anne Francis, Leslie Nielsen, Warren Stevens, Jack Kelly. 98’.
Obra maestra absoluta, que algunos críticos consideran una adaptación de La
tempestad de Shakespeare, en clave de ciencia-ficción. Un grupo de astronautas que
llega al planeta en cuestión perturba su precaria armonía y desata la furia de un
monstruo metafísico. Hay dos sociedades imaginarias en el film, una compuesta sólo
por un padre, su hija y un robot, y otra extinta pero presente y ominosa en sus
impresionantes reliquias y maquinarias, que el film pone en escena con un
virtuosismo jamás igualado en la historia del cine.

La jetée (Francia-1962) de Chris Marker, c/Jean Négroni, Hélene Chatelain, Davos
Janich, Jacques Ledoux. 28’.
Esta genialidad en forma de corto o mediometraje (29 minutos) no sólo resplandece
dentro del cine en general, sino también dentro de la obra de un original absoluto
como Marker. Otro francotirador, Terry Gilliam, la rehizo en forma de largometraje,
con mucha plata, Bruce Willis y el título 12 monos. Hecha con fotos fijas, a puro
montaje, comunica una historia de tiempo y espacio conmovedora, a partir de la voz
en off y un solo instante móvil. Exagerando, podría decirse que si el cine
desapareciera, su semilla, aquí presente, podría volver a inventarlo. Texto de Elvio E.
Gandolfo

El proceso (Le proces / Il processo / Der prozess, Francia / Italia / Alemania Federal-
1962) de Orson Welles, c/Anthony Perkins, Romy Schneider, Jeanne Moreau, Orson
Welles, Akim Tamiroff. 119’.
Antes de la Ley, hay un guardián...” El cuento que sirve de prólogo al film, narrado
por el propio Welles e ilustrado por Alexandre Alexeieff y Claire Parker en la “pantalla
de alfileres”, establece sin ambigüedades el tono del film, una pesadilla en la que en
lugar de elementos fantásticos hay toda clase de horrores cotidianos: culpas
imprecisas, actos fallidos, abogados, burocracia, sujetos de incierta influencia, la
autoridad enloquecida pero diabólicamente eficaz en su exterminio de todo lo atípico.
Con El proceso Welles no sólo logró uno de sus mejores films, sino que también
demostró que una adaptación puede ser audaz y original sin perder la fidelidad
esencial al espíritu de la obra en que se basa.

Pánico en el año cero (Panic in Year Zero, EUA-1962) de Ray Milland, c/R. Milland,
Jean Hagen, Frankie Avalon, Mary Mitchel. 93’.
El tema del apocalipsis atómico, con sus protagonistas que huyen en busca de un
lugar solitario en el que refugiarse y sobrevivir, es ideal para un film de bajo
presupuesto. Milland lo hizo con inteligencia, describiendo hasta qué punto está
dispuesto a llegar un padre de familia para proteger a los suyos. Muchos clichés de
films similares (notoriamente El día después) fueron inventados y llevados a cabo,
sin pretensiones trágicas, en esta eficaz historia de aventuras.

El señor de las moscas (Lord of the Flies, Gran Bretaña-1963) de Peter Brook,
c/James Aubrey, Tom Chapin, Hugh Edwards, Roger Elwin, Tom Gaman. 92’.
En un prólogo magistral, resuelto con una serie de fotos-fijas, se describe
sumariamente la catástrofe que deriva en la llegada de un grupo de niños a una isla
desierta. Lo que importa es lo que sucede una vez allí, que es la progresiva
transformación de los niños en una tribu de salvajes regidos por la ley del más fuerte.
Brook no sólo logra trabajos memorables de su joven elenco (lo que era más o menos
esperable) sino, sobre todo, un tono inquietante que oscila entre la fantasía
aterradora y un incómodo realismo semidocumental.

El juego de la Guerra (The War Game, Gran Bretaña-1965) de Peter Watkins. 48’.
Proyección digital.
La BBC encargó a Watkins hacer un “documental del futuro”: qué pasaría en una
población inglesa si la golpeara la guerra nuclear. La descripción resultó a la vez tan
documental y tan semejante a los excesos “sociales” del nazismo (a partir de caras y
costumbres totalmente británicas), que la institución prohibió su exhibición en TV por
“demasiado realista”. No hay sin embargo excesos sangrientos: el blanco y negro es
opaco, y los habitantes normales del lugar acentúan su conducta de ovejas, porque ya
han visto que si se rebelan, son sumariamente ejecutados. Curiosamente, el film ganó
un Oscar de la Academia de Hollywood al mejor largometraje documental, cuando en
realidad no es un documental ni es un largometraje.

La invasión a Inglaterra (It Happened Here, Gran Bretaña-1965) de Kevin
Brownlow y Andrew Mollo, c/Pauline Murray, Sebastian Shaw, Bart Allison, Reginald
Marsh. 97’. Proyección digital.
Una voz en off, típica de los noticieros de época, inicia el film explicando que los nazis
invadieron Inglaterra en 1940, luego de la retirada británica en Dunquerque. Tras
cuatro años de ocupación, la resistencia reaparece y se vuelven frecuentes los
combates con las fuerzas alemanas. En ese contexto de violencia cotidiana, una
enfermera de origen irlandés se debate entre la resistencia y el colaboracionismo. El
film es un insólito ejercicio de historia contrafáctica, ya que lo único imaginario es la
presencia alemana en suelo británico. Todo el resto está basado en hechos históricos
acontecidos en países ocupados, donde el colaboracionismo fue la regla y no la
excepción. Esa propuesta narrativa tuvo su correlato en la elección de un estilo crudo
y documental, tan bien logrado que buena parte de sus imágenes suelen confundirse
con tomas de archivo, aunque no hay una sola en todo el film.

Alphaville (Francia-1965), de Jean-Luc Godard, c/Eddie Constantine, Anna Karina,
Akim Tamiroff, Howard Vernon, Christa Lang. 95’.
El detective-espía Lemmy Caution llega a Alphaville en busca de un hombre y
encuentra una sociedad dominada por un extraño fascismo tecnológico. Ese punto de
partida resulta en una de las películas más representativas de la filmografía de
Godard, quien se dio el gusto aquí de dar vuelta como un guante las convenciones de
la ciencia-ficción y del cine de gángsters. En la década del 50, Lemmy Caution era un
popular personaje del pulp francés que había saltado con mucho éxito a la pantalla
cinematográfica encarnado por el actor norteamericano Eddie Constantine. Esa vida
previa del personaje, poco conocida fuera de Francia, agrega a los muchos méritos de
Alphaville el de ser la resignificación de un producto comercial de consumo masivo. A
la audacia pop de esa apropiación hay que agregar la descripción anticipatoria de un
universo en el que las emociones suponen una forma de trasgresión, y el uso insólito
de locaciones parisinas reales.

Fahrenheit 451 (Ídem., Gran Bretaña-1966) de François Truffaut, c/Oskar Werner,
Julie Christie, Cyril Cusack, Antón Driffing, Jeremy Spenser. 112’.
A Truffaut le molestó no manejar adecuadamente el inglés y la perspectiva con que el
actor Oskar Werner compuso su personaje; a Bradbury le molestaron las libertades
que Truffaut se tomó en la adaptación y ciertas decisiones de puesta en escena que le
parecieron confusas, como hacer que Julie Christie interpretara dos papeles
ideológicamente opuestos. Hay críticos que lo encuentran declamatorio y muy inferior
al libro, mientras otros celebran que Truffaut haya vuelto más compleja su trama y
relativizado sus esquematismos con gran imaginación formal. En cualquier caso, es
evidente que un film sobre el que no existe ningún acuerdo merece volver a verse.
Sobre todo en una época en que la profecía de Bradbury se ha vuelto cierta, sin
necesidad de que los libros se quemen.

La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, EUA -1968) de
George A. Romero, c/Duane Jones, Judith O'Dea, Russell Streiner, Karl Hardman,
Keith Wayne. 96’.
Rodada en blanco y negro y con un escaso presupuesto, la ópera prima de George A.
Romero aparece hoy como un título seminal del cine contemporáneo. Rompiendo con
todos las clisés del genero (vg. el presunto héroe muere antes de los diez minutos), el
director desarrolla una orgía de terror y violencia en la que las expectativas del
espectador se ven constantemente desmontadas por los bruscos cambios de tono de
la narración. Film obsesivo y claustrofóbico, en el que los personajes apelan a todo
tipo de recurso para sobrevivir, desemboca en un final marcadamente nihilista que
también destruye cualquier atisbo de resolución edificante. Imitada hasta cansancio
incluso por el propio director, es una de las obras maestras indiscutidas del género.
Texto de Jorge García.

Invasión (Argentina-1969), de Hugo Santiago, c/Lautaro Murúa, Olga Zubarry, Juan
Carlos Paz, Roberto Villanueva, Martín Adjemián, Hedy Crilla. 125’.
Como recuerda Hugo Santiago, “Primero propuse el tema; la trama fue elaborada por
Borges y Bioy Casares. Luego, a partir de esa línea argumental, creí que iba a trabajar
solo en el guión. Sin embargo, nuevamente encontré una colaboración impensada y
maravillosa en Borges. Trabajé espléndidamente con él. Tenía una visión anticipada
de los hechos; concebía en términos cinematográficos y eso facilitó la labor. Era,
contrariamente a lo que se pueda creer, muy accesible a las objeciones y a las
sugerencias. Tenía una captación rápida y se ponía muy pronto en condiciones de
seguir trabajando sobre un esquema recién modificado. Fue una larga tarea de ocho
meses, de sucesivos carteos (durante un tiempo Borges estuvo en Norteamérica y yo
en Europa). Fue una colaboración constante, donde él hizo un gran esfuerzo para
comprender el tipo de escritura de imagen, la deseada comunicación con el
espectador. Fue un trabajo estructural, donde situaciones, personajes y diálogos
nacían a veces de una visión ya corpórea de lugares, movimientos de cámara y
encuadre”.

THX 1138 (EUA-1971) de George Lucas, c/Robert Duvall, Donald Pleasence, Maggie
McOmie, Ian Wolfe. 88’.
Hoy es una marca relacionada con salas de cine bien equipadas, pero en un principio
fue el título del primer largometraje de Lucas, una pesadilla futurista que amplió ideas
temáticas y formales de un cortometraje universitario. En el ritmo del film y en sus
imágenes –a veces rabiosamente experimentales– no hay nada que permita anticipar
algo parecido a La guerra de las galaxias. En cambio, la visión aterradora de lo que
vendrá se aproxima a la de Orwell en 1984 y las ingeniosas soluciones visuales para
representar el mundo futuro con bajo presupuesto recuerdan a Alphaville de Godard.

Greaser's Palace (EUA-1972) de Robert Downey, c/Allan Arbus, Luana Anders,
Albert Henderson, George Morgan. 91’.
El “Palacio de Greaser” es un gigantesco saloon, que se impone como el edificio más
importante de un pueblito indeterminado. Greaser es su propietario, un señor que
sufre una constipación crónica. Un día llega Jesse desde los cielos, realiza algunos
milagros y dice que quiere triunfar como cantante y bailarín. Mientras Jesse atraviesa
diferentes situaciones hasta alcanzar la crucifixión, una mujer es víctima de
sanguinarios ataques que parecen no tener fin, una bella muchacha india se pasea en
topless, el Espíritu Santo se queja de la poca importancia de su rol y el enano de La
isla de la fantasía vive en pareja con un travesti barbudo. Downey suma un
disparate tras otro, con una libertad que muy pocos cineastas se permitieron en toda
la historia del cine norteamericano. El suyo es un film irreverente, sacrílego,
políticamente incorrecto y lleno de sangre. Pero al mismo tiempo tiene un estilo
riguroso que proporciona al resultado una curiosa sobriedad que potencia su
imprevisible sentido del humor.

Solaris (Solyaris, URSS-1972) de Andrei Tarkovski, c/Natalya Bondarchuk, Donatas
Banionis, Jüri Järvet, Vladislav Dvorzhetsky. 165’.
Algún adepto a la comparación fácil habló de “la respuesta soviética a 2001”. Otros,
en cambio, dicen que es “una película que te cambia la vida”. Algo que suena
exagerado hasta que llega la toma final. Basada en una gran novela del polaco
Stanislas Lem, es una de las obras maestras del otro gran cineasta ruso de todos los
tiempos (cronológicamente el primero es Eisenstein). De manera enloquecedora, el
poder de su país le costeó a Tarkovski películas caras y arriesgadas y lo sometió
después a presiones crueles, destructivas (como a Eisenstein). El planeta en forma de
océano del título es demoledor sin saberlo: se limita a corporizar los deseos de
quienes lo visitan, y los enloquece. El montaje, las actuaciones y la energía de las
emociones son simplemente inexplicables en palabras: por una vez, para eso está el
cine.
Texto de Elvio E. Gandolfo.

Soylent Green (EUA-1973) de Richard Fleischer, c/Charlton Heston, Edward G.
Robinson, Joseph Cotten, Leigh Taylor-Young, Chuck Connors. 97’.
El policía Thorn comparte su vivienda con el anciano Sol Roth, producto de la
superpoblación en los lugares más pobres. Los que no tienen vivienda duermen en los
pasillos y escaleras de los edificios. Todos ellos están privados de comer carne o
cualquier otra cosa que estimule los sentidos y se alimentan a base de unas galletas
de nombre Soylent que son producidas por Simonson, un magnate que vive en la
zona más adinerada (y alejada) de la ciudad. Pero cuando Simonson es asesinado en
su casa sin oponer resistencia, Thorn será el encargado de develar que fue lo que
sucedió. Y para eso tendrá también que descubrir LA verdad. Fue la última película de
Edward G. Robinson. Se estrenó en Argentina con el título Cuando el destino nos
alcance.
Texto de Jorge Bernárdez y Sebastián Rostsein.

Dark Star (EUA-1974) de John Carpenter, c/Dan O’Bannon, Dre Pahich, Brian Narelle.
83’.
Tres astronautas de extracción claramente hippie se pasean por el espacio haciendo
estallar planetas inestables, que molestan. Sus principales herramientas son bombas
inteligentes, capaces de sostener interesantes conversaciones sobre fenomenología.
Esta comedia negra con música surf fue escrita por Carpenter y Dan O’Bannon con la
evidente intención de burlarse de la solemnidad de 2001 de Kubrick. En parte
funciona también como un anticipo de Alien, escrita después por O’Bannon. Nunca
fue estrenada comercialmente en Buenos Aires.
Zardoz (Ídem, Gran Bretaña-1974) de John Boorman, c/Sean Connery, Charlotte
Rampling, Sara Kestelman, Sally Anne Newton. 105’.
Un mundo de fantasía futura bien descripto cae en ropajes y escenas kitsch cuando
debe mostrar a la clase privilegiada (y débil) que sostiene la vida salvaje de los
Exterminadores. Uno de ellos (Connery) logra entrar en la cabeza de piedra voladora
que circula por los cielos, entregando armas a sus soldados. La zona argumental
primero atrae y después provoca la sonrisa, incluso la carcajada. La zona visual del
film mantiene hoy en cambio toda su potencia, gracias a la intuición y energía de
Boorman. El realizador la filmó poco después de tratar de hacer (infructuosamente)
una versión de Tolkien, y se basó parcialmente en El mago de Oz.
Texto de Elvio E. Gandolfo.

Carrera mortal (Deathrace 2000, EUA-1975) de Paul Bartel, c/David Carradine,
Simone Griffeth, Sylvester Stallone, Mary Woronov, Roberta Collins. 84’.
Frankenstein es un hábil corredor de autos fabricado por el sistema. Y en el futuro eso
puede significar demasiado, ya que el nuevo deporte nacional es el de atropellar
gente, acumular puntos y eliminar, de paso, el problema de la superpoblación. Y si
esto no alcanza, el evento también se transmite por televisión, lo que genera
fanáticos dispuestos a dar la vida por sus héroes del volante. De acuerdo a la edad y
el género del atropellado varía la cantidad de puntos que se reciben. El film tiene
algunos vínculos con Rollerball donde la violencia es el deporte, y a la vez la
distracción de una sociedad cada vez más sumisa.
Texto de Jorge Bernárdez y Sebastián Rotstein.

¿Quién puede matar a un niño? (España, 1976) de Narciso Ibáñez Serrador,
c/Lewis Fiander, Prunella Ransome, Antonio Janzo, María Luisa Arias, Miguel Narros.
90’.
La película de Chicho Ibáñez Serrador es puro clima e incertidumbre. A un pueblo
paradisíaco y ambiguo llega una pareja de ingleses con el fin de pasarla bien, pero las
primeros descubrimientos del lugar no son nada alentadores: solo los chicos y nada
más que ellos habitan el territorio. ¿Dónde están sus parientes mayores, progenitores
o tutores? El paisaje se funde con la historia y el misterio aparece en cada rincón del
lugar. Como en El pueblo de los malditos (1963) de Wolf Rilla, y también en la
remake de los ‘90 de John Carpenter, los púberes son los protagonistas y los
personajes que desencadenan los conflictos. Chicho filma a los chicos a través de
miradas y siniestros silencios (el mejor terror, obvio), sin demasiadas truculencias y
con el objetivo de incomodar al espectador. Un año antes moría el Generalísimo
Franco y su dinastía dictatorial de más de cuatro décadas al frente del gobierno
español. Cualquier lectura política también es lícita y posible.
Texto de Gustavo J. Castagna.

Network (EUA-1976) de Sidney Lumet, c/William Holden, Faye Dunaway, Peter
Finch, Robert Duvall. 121’.
Al saber que será despedido de su noticiero por los bajos ratings, el periodista Howard
Beale anuncia que se pegará un tiro en cámara “dentro de 7 días”. Esto le devuelve el
éxito y genera un nuevo programa: “El profeta loco del aire”, donde se pone a gritar
verdades sobre el universo. Mientras es parte de un circo inofensivo, los números
mandan y todos contentos. Pero cuando lo que dice empieza a hacer efecto en los que
lo ven, la Cadena comienza a pensar en sacarse el problema de encima y, al mismo
tiempo, elevar las mediciones. Paddy Chayefsky escribió esta película, donde
aprovecha para profundizar aun más sobre la despersonalización del ser humano, uno
de sus temas recurrentes. El film se estrenó en Argentina con el título Poder que
mata.
Texto de Jorge Bernárdez y Sebastián Rotstein.

La última ola (The Last Wave, Australia-1977) Peter Weir, c/Richard Chamberlain,
Olivia Hammett, David Gulpilil. 106’.
El gran critico Rodrigo Tarruella fue uno de los mayores admiradores de la obra de
Peter Weir. Sobre esta película escribió lo siguiente: “La última ola comienza con una
magistral secuencia de normalidad aparente en una escuela, seguida de naturaleza
amenazante digna del Hitchcock de Los pájaros. Pero las escuelas en Weir toman
otro significado, y natura también. La última ola es un thriller de investigación
junguiana. Aquí el curioso que se arriesga es el abogado Richard Chamberlain, que
pasa de ‘mi área son los impuestos’ a un caso con aborígenes. Tanto Chamberlain
como el aborigen Gulpilil son dos borderline de sus respectivas culturas o tribus. Se
relacionan en los bordes, en los límites, así como en los ciclos apocalípticos el limite
de una era es el comienzo de otra”.

Deathsport (EUA-1978), de Allan Arkush y Henry Suso, c/David Carradine, Claudia
Jennings, Richard Lynch, William Smithers, Will Walter. 82’.
Una producción de Roger Corman, un nuevo disparate embriagador de pretensiones
artísticamente comerciales (y viceversa): en el futuro, siglos después de la guerra que
acabó con la civilización esta que tenemos ahora y que dejó un paisaje
sospechosamente similar al de La guerra de las galaxias (filmada un año antes), un
dictador que maneja la Ciudad Helix captura a dos guerreros para que practiquen en
su estadio el deporte mortal, que da título al film. Ver a David Carradine en una moto
mortífera, diseñada por un científico insano y ensamblada por un chapista sin licencia,
es todo lo que motivó a Corman a dar luz verde a una película abyecta por donde se
la mire. Y es hoy un motivo importantísimo para verla.
Texto de Agustín Masaedo y Pablo Marín.

Escape de Nueva York (Escape from New York, EUA-1981), de John Carpenter,
c/Kurt Russell, Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Donald Pleasence, Isaac Hayes, Harry
Dean Stanton, Adrienne Barbeau. 99’.
Snake Plissken es uno de los mejores personajes creados por la febril mente de
Carpenter. Ultraviolento, ponzoñoso y con mucha presencia escénica: un “badass” que
se balancea constantemente entre el héroe y el antihéroe. La trama: en un futuro no
muy lejano -el desbocado 1997-, Manhattan hace las veces de isla prisión para los
delincuentes más peligrosos. Un día, el avión del Presidente es secuestrado por
terroristas y cae en el medio de esta tierra de nadie. El único que lo podrá salvar es
Snake, el hombre del parche y las armas voluminosas.
Texto de Marcelo Alderete y Pablo Conde.

Ella (She, Italia-1982), de Avi Nesher, c/ Sandahl Bergman, David Goss, Quin
Kessler, Harrison Muller. 102´.
Cine clase B, exploitation, bizarro, tan malo que es bueno. Antes de acompañar a
Schwarzenegger en Conan el bárbaro, Sandahl Bergman tuvo su primer protagónico
en esta saludable irresponsabilidad de Nesher. Se la puede acusar de muchos
crímenes contra el buen gusto -la mayoría voluntarios-, pero no se puede negar que
es rabiosamente divertida. Enumeremos: futuro apocalíptico, grandotes de barba y
tutú rosado, peleas en topless, robots de ojos saltones, momias con anteojos negros,
guerreros samurai, viajes en el tiempo, los peligrosos Norks y todo el camp que uno
pueda soportar. De postre, Rick Wakeman y Motorhead, a modo de banda sonora.
Una película… distinta.
Texto de Marcelo Alderete y Pablo Conde.

1984 (Ídem., Reino Unido-1984) de Michael Radford, c/John Hurt, Richard Burton,
Susana Hamilton, Cyril Cusack, Gregor Fisher, James Walker. 113’.
Como asegura el crítico Richard Scheib, la novela de Orwell (publicada en 1949) se
trata de la obra más influyente de su tipo. No hubo denuncia más potente y salvaje de
la anónima maquinaria del poder totalitario que la serie de imágenes que Orwell
enfatiza en su libro. Términos como “Gran Hermano” han pasado a ser de uso
cotidiano y palabras como “Orwelliano” se utilizan con frecuencia para referir una
pesadilla totalitaria. La de Radford es una adaptación que sorprende por su vívida y
potente articulación intelectual. El abrumador pesimismo de la historia y el brillo de
las ideas del autor emergen en esta versión con una claridad que deja sin aliento. El
diseño de Allen Cameron –enormes bunkers de concreto y decorados de un gris
lavado y triste- es extraordinario. Toda la película fue diseñada en un estilo que
recuerda a la inmediata posguerra, con arcaicos teléfonos con auricular de mano y
televisores en blanco y negro.

Los guerreros del viento (Tenku no Shiro no Nausicaa, Japón-1984) de Hayao
Miyazaki Largometraje. 84’. Doblada al castellano.
Se basa en un comic que Miyazaki publicó en la revista Animage a partir de febrero de
1982 y continuó ininterrumpidamente hasta 1989, con apariciones posteriores en los
años 1990, 1991 y 1993. Los guerreros del viento implica el cumplimiento de una
profecía a manos de una princesa destronada y hay un bosque encantado, convertido
en una monstruosidad tóxica, cuna de seres innombrables y pasajes abismales.
También hay el equivalente a un dragón en una masa putrefacta y en estado de
descomposición, mascota de una reina diabólica. Otro punto recurrente es el
protagonismo femenino casi absoluto: aquí las mujeres no sólo no le escapan a la
violencia física sino que ésta forma parte de su lenguaje y comportamiento.

RoboCop (Ídem, EUA-1987), de Paul Verhoeven, c/Peter Weller, Nancy Allen,
Kurtwood Smith, Miguel Ferrer, Ronny Cox. 102´.
A fines de los ‘80 uno podía leer cosas como ésta en el revés de una cajita
videoclubera: “La acción se desarrolla en la ciudad de Detroit en un futuro cercano,
donde la ley y el orden necesitan, sin duda, un defensor. Treinta policías han sido
asesinados y hasta que no se encuentre respuesta, se seguirán cometiendo delitos.
Un joven y cínico funcionario presenta un plan brillante que se pone en práctica
cuando Murphy, un infortunado policía, es brutalmente asesinado. Utilizando lo que
queda de él, crean a RoboCop, un organismo cibernético dedicado a luchar contra el
crimen”. Una excelente oportunidad para revisitar un verdadero clásico en fílmico,
aunque la copia ha conocido mejores épocas.
Texto de Marcelo Alderete y Pablo Conde.

La sonámbula (Argentina-1998) de Fernando Spiner, c/Eusebio Poncela, Sofía
Viruboff, Noemí Frenkel, Lorenzo Quinteros. 107’.
Un director argentino con dos esfuerzos complejos en el campo de la ciencia ficción es
algo fuera de lo común. En este caso se sumerge además en un guión con bemoles,
con cierto “tono Oesterheld” en el desfile de personajes variados, y en el nostálgico
desplazamiento temporal del final. Es fundamental la presencia de Eusebio Poncela, y
los cameos recordables de gente como Urdapilleta, Briski y otros. Tiene debilidades,
tropiezos y limitaciones de presupuesto, pero en conjunto queda adherida a la
memoria.
Texto de Elvio Gandolfo.

Código 46 (Code 46, EUA-2003) de Michael Winterbottom, c/Tim Robbins, Samantha
Morton, Om Puri, Togo Igawa, Mick Jones. 93’.
El prolífico, muy desparejo y osado Winterbottom se le anima a la ciencia ficción, con
bajo presupuesto que no se nota y con una mezcla de situaciones de otras películas
"sobre el futuro". Hay algunos apuntes interesantes sobre la división de clases y la
división del mundo, que se hacen más potentes dado que la película está rodada en
escenarios realmente existentes. No hay mucho de novedoso aquí, por momentos el
relato parece funcionar a media máquina y la pareja protagónica conecta sólo de a
ratos. Pero como película de género europea Código 46 –una película que reflexiona
mejor de lo que narra– tiene la virtud de conocer sus limitaciones y de hacer de
algunas de ellas virtud, e incluso generar algunas imágenes impactantes.
Texto de Javier Porta Fouz (www.elamante.com).

La antena (Argentina-2007) de Esteban Sapir, c/Rafael Ferro, Florencia Raggi,
Alejandro Urdapilleta, Julieta Cardinali. 90’.
Como la historia transcurre en una ciudad que ha perdido la voz, es perfectamente
lógico que Sapir tome ciertos recursos formales del cine mudo, desde Griffith hasta el
expresionismo, y los despliegue en un torrente incontenible de ideas visuales
originales. Sobre ellas circula una fábula sobre padres e hijos narrada con un sentido
del humor estoico y bastante marciano, y con un sistema estético propio, en el que las
palabras se integran gráficamente a la acción y, eventualmente, la protagonizan.


CONTINÚA

Metrópolis, de Fritz Lang + Música en vivo

Jueves a las 22:00
Entrada especial: $30. Estudiantes y jubilados: $15
En la larga lista de restauraciones importantes encaradas en los últimos treinta años,
la de Metrópolis es un caso extraordinario. Pero eso no es sorprendente, porque se
trata de una obra excepcional desde su misma concepción y es lógico que siga
siéndolo en sus sucesivas reencarnaciones. Fue el film más caro de la historia del cine
alemán y con el tiempo resultó también ser uno de los más influyentes, pero pocos
pudieron verlo tal y como lo concibió su director Fritz Lang: pocos meses después de
su estreno, la misma empresa que lo produjo decidió cortarlo y, con el tiempo, el
material faltante se dio por perdido. Sólo sobrevivieron diferentes versiones,
sustancialmente alteradas.
Pero resultó ser que un distribuidor argentino (Adolfo Z. Wilson) lo adquirió e importó
antes de que se hicieran los cortes, y luego un coleccionista (Manuel Peña Rodríguez)
conservó una copia local completa hasta su muerte, en 1971. Ese material fue
primero reducido de 35 a 16mm. y luego conservado en el Fondo Nacional de las
Artes y en el Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” sucesivamente, hasta su
descubrimiento en 2008. Mientras tanto, en Europa, Metrópolis había pasado a ser el
film más “restaurado” de la historia. Una nómina probablemente incompleta debería
mencionar los siguientes intentos:
1961  El Archivo Cinematográfico Nacional de Praga (entonces Checoslovaquia) realiza un
primer intento por mejorar las copias conocidas, en colaboración con otros archivos
soviéticos que poseían material alemán confiscado al terminar la guerra mundial.
1972  El Archivo Cinematográfico Nacional de Alemania Oriental, trabajando a partir de la
versión checo-soviética, presenta un nuevo intento de reconstrucción con una asesoría
indirecta del propio Fritz Lang, que por entonces vivía en Los Angeles.
1981  El historiador Enno Patalas comienza a trabajar en una restauración del film desde el
Museo del Cine de Munich, a partir de los elementos reunidos en los intentos previos.
1984  El compositor Giorgio Moroder produce una versión del film con música propia,
subtítulos en lugar de intertítulos y agregados de color, que sin embargo se elabora a
partir del trabajo de restauración que paralelamente realiza Enno Patalas. A favor de
Moroder debe decirse que Metrópolis fue entonces conocida por un público mucho
más numeroso que el de museos, cineclubes y cinematecas.
1987  Patalas presenta su reconstrucción del film, que incorpora por primera vez los
intertítulos originales (encontrados en Suecia), la estructura narrativa correcta y
ciertas imágenes fijas de las escenas perdidas.
2001  La fundación F. W. Murnau produce una nueva restauración que supervisa el
especialista Martin Koerber basándose en el trabajo previo de Patalas y acentuando la
calidad de la imagen mediante la compilación de los mejores elementos aún
existentes y de herramientas digitales.
2004  Patalas produce una “versión de estudio”, que determina con gran exactitud las tomas
aún faltantes y su extensión, a partir de la detallada información aportada por la
partitura completa de la música original, compuesta por Gottfried Huppertz para el
estreno del film.
Tal euforia restauradora se explica porque Metrópolis es uno de los poquísimos films
mudos que ingresaron a la iconografía universal y que aún son rentables, por lo que el
dinero necesario ha resultado siempre una inversión segura. Eso quedó demostrado
por la versión musical de Giorgio Moroder, que en su momento llegó a los cines con
un éxito considerable, y luego por la restauración de 2001 dirigida por Koerber, que
fue pionera en la aplicación de herramientas digitales sobre un film mudo. En su
momento, Koerber transcribió a digital el material con la más alta calidad posible, hizo
realizar una “limpieza” cuadro por cuadro que permitió eliminar toda impureza de la
imagen y, finalmente, volcó el resultado a 35mm. Cuando se compara esa versión de
Koerber con la restauración anterior realizada por Enno Patalas, que ya había
recuperado buena parte de la compleja estructura narrativa del film, se advierte que
la principal diferencia es precisamente esa “limpieza”, que en términos de textura
resulta tan electrónica como la música de la versión de Moroder. Eso no es
necesariamente malo, sino “otra cosa”, un probable indicio de lo que vendrá, lo que
resulta muy adecuado a una alegoría futurista.
El hallazgo de la versión argentina en 2008, que resulta ser lo más próximo que existe
a la intención original de Lang, generó rápidamente la demanda de una nueva
restauración, pero al mismo tiempo planteó un problema nuevo: la imposibilidad
práctica de unir de manera homogénea las primorosas imágenes de 2001 con lo que
Koerber denominó “el material en peor estado que he visto en mi vida”. El nuevo
metraje porteño no podía repararse digitalmente porque los daños que provocan sus
defectos visibles no se hicieron sobre el material encontrado sino sobre un original en
35mm. del cual aquél se copió (hacia 1971) y que hoy ya no existe. Esos defectos son
ahora parte de la imagen y ya no es posible eliminarlos, sino sólo aliviarlos hasta
cierto punto. Además, el material porteño es en 16mm., por lo que hay una diferencia
de proporción con respecto al fotograma de 35mm. La suma de estas dificultades
hubiese hecho abandonar todo intento de reconstrucción si se hubiese tratado de
cualquier otro film, pero como se trata de Metrópolis, la fundación Murnau decidió
avanzar, y Koerber se lo tomó con filosofía: “Los daños del material nuevo son rastros
de todo lo que al film le pasó a lo largo del tiempo. Desde ese punto de vista, es
adecuado que el público lo vea”. Como escribió luego el crítico Roger Ebert, “los
defectos son insignificantes comparados con el material redescubierto que
representan”. La nueva restauración se estrenó en la edición 2010 del Festival de
Berlín, y poco después inició una circulación internacional en salas comerciales.
Ahora, finalmente, Metrópolis ha vuelto a ser un film de Fritz Lang: posee la
complejidad narrativa que caracteriza sus otras obras mudas, su sentido
arquitectónico del montaje, su ritmo. Y vuelve a verse completa en Buenos Aires,
ciudad que hizo posible esa resurrección.
Metrópolis se proyectará con música en vivo compuesta e interpretada por la
National Film Chamber Orchestra, que coordina y dirige Fernando Kabusacki.

Ficha técnica

Metrópolis (Alemania, 1926)
Dirección: Fritz Lang. Argumento: Thea von Harbou.
Fotografía: Karl Freund, Günther Rittau, Walter Ruttmann.
Dirección artística: Otto Hunte, Erich Kettelhut, Carl Vollbrecht.
Productor: Erich Pommer para UFA. Duración: 145’. 35mm.
Restauración producida por F. W. Murnau Stiftung en sociedad con el Museo del cine
“Pablo Ducrós Hicken” de Buenos Aires.


FILM DEL MES LXVIII

Un mundo misterioso
(Argentina, 2011), de Rodrigo Moreno
Viernes 20:00 y sábados a las 22:00
Ana le pide a Boris un tiempo.
-¿Qué es un tiempo? pregunta él.
-Un tiempo es un tiempo, contesta ella.
-¿De cuánto?
-No sé Boris, un tiempo es un tiempo.
La película transcurre durante ese tiempo dominado por la incertidumbre de no saber
muy bien qué es lo que va a pasar. Un tiempo donde no hay ninguna regla. Un tiempo
ideal para ejercitar plenamente la libertad. Un tiempo impreciso. El desencuentro con
Ana le permite a Boris encontrarse con otras mujeres y con algunos amigos. De fondo
está Buenos Aires en su lucha por recuperarse a sí misma. Una ciudad con estilo
propio. Una película sobre una ciudad y sobre algunos habitantes de esa ciudad.
Recuperar el estilo propio de Buenos Aires antes de que desaparezca. Una película en
extinción. Boris avanza en sus treintas. Este es el último grito de una ciudad y este es
también el último grito de juventud.

El verdadero cine en 3D
Cierta filosofía hermética propone que el azar no existe, que lo que sucede es que
todavía no descubrimos las leyes secretas que rigen al mundo. Algunas religiones
postulan una realidad absolutamente comprensible, que responde a cada una de
nuestras preguntas. A mi me gustan más las sensibilidades que se mantienen en
constante estado de pregunta. Es decir, una religiosidad que no agota la realidad, que
reivindica la oscuridad de nuestro ser. Un mundo misterioso, el film, viene a
mostrar -a través de la crisis de una pareja- el cliché en el que se suele convertir
nuestra vida. A la manera de una antinarración experimental -que ya se volvió
clásica- , el personaje principal -Boris, un genial Esteban Bigliardi- deambula por una
cadena de sucesos y se cruza con personajes al tuntún en una Buenos Aires filmada
sin rodeos, pero muy potente. Como toda película inquietante, o te aburre o te
contamina. A mí me impactó. Salí del cine bajo el paraguas de su contagio. El bar
donde tomé un café un rato después de verla, me saltó a la cara con la mostruosidad
de todos sus objetos, que estaban ahí, desde hace tiempo, pero que antes se negaban
a mostrarse. Parecía estar bajo los efectos de un alucinógeno. Las caras de los mozos
estaban rígidas, la geometría anárquica de las botellas, banderines, y adornos se
volvían agresivos bajo una capa de polvo, por encima del mostrador, al lado del
televisor insomne. "Necesito un tiempo", le dice la mujer a Boris cuando lo expulsa de
la pareja. Es una frase hecha y lo son también los juegos de palabras que usan los
personajes en la escena de la fiesta, como juego, y cuando hacen contacto en el
colectivo, un bar o la calle. La película se mueve en espiral. Boris baja de un colectivo
pero la cámara no y seguimos el recorrido hasta que sube su ex pareja cerrando el
círculo. La historia empieza en una cama y termina en una cama. La última escena es
un disco girando, de manera robótica, levantando la púa. Hay un poema de Hugo von
Hofmannsthal que me gusta mucho, que dice, en sus versos finales; "La fuerza del
círculo vence a la muerte". Algo de eso hay en Un mundo misterioso. Alguna
redención en medio de tanto lugar común de nuestra existencia, como la
extraordinaria escena donde Boris y el mecánico interpretado por De Silva cocinan un
guiso y lo comen en un garage de mala muerte mientras afuera se celebra el año
nuevo que siempre, parece decirnos el director, festejan otros.
Fabián Casas

Ficha técnica
Guión y Dirección     Rodrigo Moreno
Producción     Rizoma, R. Moreno y Rohfilm (Alemania)
Producción ejecutiva    Hernán Musaluppi –Natacha Cervi
Fotografía y Cámara     Gustavo Biazzi
Arte y Vestuario   Gonzalo Delgado
Montaje    Martín Mainoli
Sonido   Catriel Vildosola
Asistente de Dirección   Nicolás Grosso
Músicas de  Carlos Gardel, Atahualpa Yupanqui. Juan Ravioli y Prietto viaja al cosmos con Mariano.
Elenco
Esteban Bigliardi, Cecilia Rainero, Rosario Blefari, Leandro Uria, Germán de Silva


ESTRENO
Ausente
(Argentina, 2011), de Marco Berger

Viernes 22:00 y sábados a las 20:00

Martín se lastima un ojo durante una clase de natación. Sebastián, el profesor de
gimnasia, lo lleva al hospital. Luego se ofrece a llevarlo a su casa pero allí no hay
nadie, él se iba a dormir a lo de un compañero. Sebastián debe hacerse cargo del
alumno, aunque desconoce sus verdaderas intenciones.
El director indaga con audacia un terreno delicado y poco frecuente en el cine. Se
interesa en relatar con suspenso el peligro que puede llegar a generar una relación
entre un adulto y un adolescente, donde no es el primero el que se aprovecha del
segundo sino este quien desea al primero. Una narrativa simple, concreta, que cuenta
sobre como uno no siempre lidia con la aparición del deseo del modo en que debería,
sino del modo en que puede. El ritmo del relato, el argumento y la música original de
Pedro Irusta hacen de esta historia un thriller intenso.

Ficha técnica
Guión y dirección    Marco Berger
Productor    Mariano Contreras
Dirección de Fotografía    Tomás Perez Silva
Música   Pedro Irusta
Sonido   Carolina Canevaro
Dirección de Arte   Paula Lombardi
Productor Ejecutivo   Pablo Ingercher
Actores  Carlos Echavarría, Javier De Pietro, Antonella Costa, Rocio Pavón, Alejandro Barbero
Argentina, 2011 - 90min.

ESTRENO
Hachazos
(Argentina, 2011), de Andrés Di Tella
Domingos a las 18:00
Un hombre lleva toda su obra, que es toda su vida, dentro de una vieja valijita de
cuero comprada en la India, en un tren que va de Moreno a General Rodríguez, por el
conurbano bonaerense. Son los originales únicos de sus películas, todas en Super 8,
un formato obsoleto, en vías de extinción, que no permite copias. Esa valija es como
el manuscrito de su autobiografía. Se trata de Claudio Caldini, cuidador de una quinta
de los suburbios, cineasta secreto.

Ficha técnica
Guión y dirección   Andrés Di Tella
Producción   Marcelo Céspedes
Producción Ejecutiva  Paola Pernicone
Imagen  Guillermo Ueno
Montaje  Felipe Guerrero
Sonido directo  Pablo Demarco
Diseño de Sonido  Lena Esquenazi
Asistente de dirección y colaboración en el guión   Darío Schvarzstein
Producción   MC Producciones
Distribución   Cine Ojo
Producido con apoyo del INCAA
Argentina, 2011 – 80 min.


ESTRENO
Tierra Adentro
(Argentina, 2011), de Ulises de la Orden

Jueves a las 20:00 y sábados a las 18:00

Estructurada de forma coral, Tierra Adentro cuenta la historia de la lucha por
extender la frontera sur de los estados argentino y chileno, y sus repercusiones y
continuidades hasta el presente, a través de la mirada de cuatro protagonistas. Un
adolescente mapuche de Bariloche, el descendiente de uno de los generales de Roca,
un historiador demostrando su hipótesis y un periodista recorriendo a lo largo el
territorio ancestral mapuche, el Wallmapu.

Ficha técnica
Productor   KatoLajos
Director   Ulises de la Orden
Guionista Juan Pablo Young y Ulises de la Orden
Director de Fotografía   Alejandro Reynoso
Sonido Directo   Rufino Basavilbaso
Montaje y Estructura   German Cantore
Montaje en locación  Ernesto Felder
Jefa de Producción  Mariana Abalo
Asistente de Dirección  AylenSpera
Asistente de Cámara   AnalíaRané
Archivo   Cecilia Félix
Protagonistas  Anahí Mariluán   Marcos O´Farrell    Alfredo Seguel   Mariano Nagy 
Pablo HumañaYankakeo
Argentina, 2011.

CONTINÚA- FILM DEL MES LXVII
Glue
(Argentina, 2006), de Alexis Dos Santos

Domingos a las 20:00

¿Vieron que cuando uno está con amigos se comporta distinto que cuando está con la
familia? Ése es un diálogo crucial de Glue. Entre los amigos -un espacio de libertad y
comodidad, pero también de riesgo- y la familia -zona de mucho mayor conflicto pero
de cierta contención-, transcurre el verano de Lucas (Nahuel Perez Biscayart) en
Zapala, Neuquén. Vista de manera fragmentaria, la ópera prima de Alexis Dos Santos
ofrece momentos refulgentes, de llamativo realismo y abrumadora cercanía, como la
pelea entre mujeres, los ensayos de la banda de rock o cualquier deambular en
bicicleta. Pero Glue se ve mejor como una tonalidad, como una poética, cruda, tierna
y feroz crónica adolescente, hecha con un amor y un ojo para el detalle inusuales. Tal
vez en esa combinación productiva entre los detalles y el todo esté el secreto de las
grandes películas sobre la adolescencia. Y Glue dice que, tal vez, en la oscilación
constante entre la nada y la plenitud esté la clave de esos años en los que un joven es
aún demasiado joven para ser joven.

Ficha técnica
Guión y dirección  Alexis Dos Santos
Productor asociado   Quique Pavón Pereyra
Productores   Alexis Dos Santos - Sol Gatti-Pascual
Dirección de fotografía  Natasha Braier
Montaje  Alexis Dos Santos - Ida Bregninge – Leonardo Brzezicki
Sonido Fernando Soldevila
Dirección de arte  Nela Fasce
Vestuario  Ana Press
Casting  Florencia Braier - Camila Toker
Actores  Nahuel Pérez Biscayart
Nahuel Viale  Inés Efrén  Verónica Llinás  Héctor Díaz Florencia Braier
Argentina, 2006 - 110 min.


Grilla de programación

Viernes 5
14:00 Pánico en el año cero, de Ray Milland
16:00 Deathsport, de David Susa, Allan Arkush
18:00 Carrera mortal, de Paul Bartel
20:00 Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno
22:00 Ausente, de Marco Berger
00:00 La noche los muertos vivientes, de George Romero

Sábado 6
16:00 El señor de las moscas, de Peter Brook
18:00 Tierra adentro, de Ulises de la Orden
20:00 Ausente, de Marco Berger
22:00 Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno
00:00 ¿Quién puede matar a un niño? de Narciso Ibañez Serrador

Domingo 7
14:00 El planeta prohibido, de Fred McLeod Wilcox
16:00 Zardoz, de John Boorman
18:00 Hachazos, de Andres Di Tella
20:00 Glue, de Alexis Dos Santos
22:00 El proceso, de Orson Welles

Jueves 11
14:00 RoboCop, de Paul Verhoeven *
16:00 El triunfo de la voluntad, de Leni Riefenstahl
18:00. La última ola, de Peter Weir
20:00 Tierra adentro, de Ulises de la Orden
22:00 Metrópolis, de Fritz Lang + MV **

Viernes 12
14:00 El señor de las moscas, de Peter Brook
16:00 La jetée, de Chris Marker + El juego de la guerra, de Peter Watkins
18:00 1984, de Michael Radford
20:00 Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno
22:00 Ausente, de Marco Berger
00:00 Fuga de Nueva York, de John Carpenter

Sábado 13
14:00 El sexo fuerte, de Emilio Gómez Muriel
16:00 THX 1138, de George Lucas
18:00 Tierra adentro, de Ulises de la Orden
20:00 Ausente, de Marco Berger
22:00 Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno
00:00 Dark Star, de John Carpenter

Domingo 14
14:00 Alphaville, de Jean-Luc Godard
16:00 Civilización, de Raymond West + MV
18:00 Hachazos, de Andrés Di Tella
20:00 Glue, de Alexis Dos Santos
22:00 1984, de Michael Radford

Jueves 18
14:00 Fahrenheit 451, de Francois Truffaut
16:00 El proceso, de Orson Welles
18:00 El triunfo de la voluntad, de Leni Riefenstahl
20:00 Tierra adentro, de Ulises de la Orden
22:00 Metrópolis, de Fritz Lang + MV **

Viernes 19
15:00 Invasión, de Hugo Santiago
18:00 La última ola, de Peter Weir
20:00 Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno
22:00 Ausente, de Marco Berger
00:00 Guerreros del viento, de Hayao Miyazaki

Sábado 20
14:00 Alphaville, de Jean-Luc Godard
16:00 Fahrenheit 451, de Francois Truffaut
18:00 Tierra adentro, de Ulises de la Orden
20:00 Ausente, de Marco Berger
22:00 Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno
00:00 La antena, de Esteban Sapir

Domingo 21
14:00 La invasión a Inglaterra, de Kevin Brownlow
16:00 La jetée, de Chris Marker + El juego de la guerra, de Peter Watkins
18:00 Hachazos, de Andrés Di Tella
20:00 Glue, de Alexis Dos Santos
22:00 Invasión, de Hugo Santiago

Jueves 25
16:00 Poder que mata, de Sidney Lumet
18:00 Código 46, de Michael Winterbottom
20:00 Tierra adentro, de Ulises de la Orden
22:00 Metrópolis, de Fritz Lang + MV **

Viernes 26
14:00 Guerreros del viento, de Hayao Miyazaki
16:00 La sonámbula, de Fernando Spiner
18:00 Greaser's Palace, de Robert Downey
20:00 Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno
22:00 Ausente, de Marco Berger
00:00 ¿Quién puede matar a un niño? de Narciso Ibañez Serrador

Sábado 27
15:00 Solaris, de Andrei Tarkovsky
18:00 Tierra adentro, de Ulises de la Orden
20:00 Ausente, de Marco Berger
22:00 Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno
00:00 Ella, de Avi Nesher

Domingo 28
14:00 Soylent Green, de Richard Fleischer
16:00 El planeta prohibido, de Fred McLeod Wilcox
18:00 Hachazos, de Andrés Di Tella
20:00 Glue, de Alexis Dos Santos
22:00 La última ola, de Peter Weir


Entrada General: $18.- Estudiantes y jubilados: $9.-

Abono: $82.- Estudiantes y jubilados: $41.-

MV: exhibiciones con música en vivo

** Entrada especial: $ 30 - Estudiantes y jubilados: $15

AVISO: La programación puede sufrir alteraciones por imprevistos técnicos.

MALBA. Fundacion Constantini. Av. Figueroa Alcorta 3415.  www.malba.org.ar


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